Predijiste lo anticipado y bajo lunas de terciopelo y caricias de seda
Comprendí lo que tantas veces tape con el dedo
Porque me comí eso de tu credo y creí en tu religión;
Fui devota a tu fe y comulgue en tu iglesia
Porque me creí eso de tu cuento de ser mí Dios
Y salvarme de este desasosiego que es amarte sin dirección.
Te vestías de esos mártires que profesaban su amor con gestos
Pero las palabras se cruzaban cuando era hora de confesarte.
Eres de esos que promulgan ser honestos y detrás del velo de tu llanto,
Tus ojos derraman las mentiras de tus conferencias.
Aquellas profecías que solías contarle a tu rebaño
Traicionando así, la mano de quien te da de comer.
Tú eres como aquellos que detrás de escenarios se olvidan de sus huellas
Y se tapan sus defectos con personajes victoriosos.
A que brazo le doy mi mano si te di todo lo que tuve,
Y aun así no perdí nada de lo apostado
Porque camine por mucho tiempo por el fuego
Y en mis pies ya no siento dolor,
Porque si alguna vez me doliste, la expiración a eso ha llegado
Y podré ver como cometes tus pecados
Y podré desearte dicha condena
Pero aun así, no siento nada…
Procuraste darme refugio y prometerme tierras que nunca llegaron.
Me mantuve viva con la poca agua que me brindabas
Y pude nutrirme de la raíz seca de tu mentira;
Llegue a pensar que para ti era más que otra de tu rebaño
Porque tu atención se desviaba a mis calderos
Y tus ojos a mi falda…
Pero quizá con tanto calor y el sol dándome en la frente
Confundí pequeños lagos con grandes lagunas
Y quizá por llegar a donde ti, me tropecé con la triste realidad
De que tus intenciones conmigo no son las predichas.
Sí, soy otra de tu rebaño,
Una a la que condenas para alabanzas pero hazañas con sacrificios;
Porque si de amor hablamos, aquí falta mucho
Porque tú eres de esos que solo habla cuando la soga traes en el cuello
Y luego de que tu cuento es convalidado
Te conviertes en ese fiel hipócrita
Que profesa amor por Dios detrás de sátiras,
Que solo confiesan tu gran anhelo para que te idolatren.
Y aquí me tienes, como fiel amiga que proclamas querer tener
Aquí me desvisto de tu manto de amores y sacrifico este pobre corazón
Que ha sido engañado, abusado y humillado
Por un Dios tan falso como lo es el aire
Porque eres cosa que no siento y no veo
Como esos cuentos de hadas en donde se dice que el amor prevalece.
Pero dime tú, mi gran Dios ¿De qué amor tú me hablas?
Si entre tu rebaño, me llamas especial pero nunca me tomas en tus brazos.
¿Que de especial tengo sin en vez de darme comida,
Solo me brindas las sobras?
Y tienes el descaro de convencerme que tus pecados
Tienen causa pura; ¿En qué idea profesas? En la mía no será.
Y decides, tras saber que cometiste falta, volverme a colocar en tu rebaño
Para ser otra de tus seguidoras, pero con título de amiga.
Y aquí me encuentro, llenando mi papel,
Complaciendo tu petición,
Para ver si así de una buena vez mi corazón
Desiste la idea de ser tu cordero
Y bastecerse tan solo con un sacrificio
El nombre de un amor que no tiene valor.