Evanescente
Me voy lejos y no pienso volver,
pues en mis cruzadas no encontré lo que en mi hallabas
y aunque sembré en el sol, granos de arena
nunca te pude dar el océano que tanto deseaste.
El intento no lleno la causa
y aunque las infinidades son distintas
el destino siempre gira en su tangente
haciendo evidente, que el destino no tiene desvió.
Besar tus labios de poesías, fue enterrarme en mi condena
de querer tenerte cerca y a la vez, muy lejos
porque tus labios trastocan lo que creí absoluto
y desnudan lo que de mi aparentaba tener sin piel.
El terror inunda mi frágil cuerpo y me convence
de que es mejor sentir dolor que placer;
ante una derrota, nunca darse por vencido
pero sucumbir al hermoso dolor que agobia el alma.
Contemos las constelaciones que yacen en tus pestañas
y guardemos en los labios los versos incompletos
de sinfonías silenciosas que en noches de plegaria,
murmurabas en mi oído…
Así he de recordarme de lo que ya he de olvidar
porque fue con tus suspiros que me hablaste de estrellas
porque es de ellas la culpa que nuestro amor se haya ido,
desvanecido como el agua bajo el sol…
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