Es de sabios, tal vez, ignorar las señales
que del corazón no salen, sino de la imaginación
y evitar los rincones en donde habitan las tentaciones
de mencionar, quiza, que me muero de curiosidades…
Curiosidad que comienza en la comisura de tus labios
empatandose con la dulzura de tu esbelta sonrisa,
acariciando tu cuello con besos delicados
y entrelazando mis dedos con los tuyos.
Ir despacio, deteniendo el tiempo
conociendo más a fondo lo que he dado por visto
que si a lo mejor lo conquisto, de él no me arrepienta;
que si a lo mejor lo logro, no sea el equivocado…
Es de sabios, lo sé, hacer el intento
acercase y conversar, salir de la vaga curiosidad
que me asecha cada vez que te miro
y encuentro tus labios estirados, mirandome.
Te miro, solo eso puedo hacer
contemplarte e imaginarme una vida, tu y yo.
Te hablo, pero no de lo que siento
pues es muy prematuro para dejarse llevar.
Y es la curiosidad que me esta envenenando
pues quiero hacer el ultimo intento
y el miedo me ataca por delante,
avisando en cuanto antes, que tu corazon mio no será.
El intento se convierte en condena
que me aproxima y me aleja como olas de mar,
porque quiero conversar y confesar mis curiosidades
sin tener que esperar ni un rechazo más.